Clamidia: síntomas, contagio y tratamiento
En resumen: la clamidia es una infección de transmisión sexual causada por una bacteria, se trata con antibióticos y la mayoría de las personas que la tienen no nota ningún síntoma. Por eso la prueba es la única forma de saberlo, y tratarla a tiempo evita complicaciones. Este artículo recoge qué señales pueden aparecer, cómo se diagnostica, cómo se trata y por qué importa para la fertilidad.
Síntomas en mujeres y hombres
Cuando hay síntomas, el NHS los describe por separado según los genitales de la persona (no según su género).[1]
En personas con vagina: flujo vaginal distinto del habitual, sangrado después de las relaciones o entre reglas, sensación de quemazón al orinar y dolor en la parte baja del vientre.[1]
En personas con pene: secreción blanca, turbia o acuosa por la punta del pene, quemazón y picor alrededor de los testículos y del pene, dolor e hinchazón en los testículos y quemazón al orinar.[1]
En otras zonas: la clamidia también puede afectar a otras partes del cuerpo que entran en contacto con semen o flujo vaginal. Puede causar dolor, sangrado y secreción por el ano, dolor de garganta o enrojecimiento, dolor y secreción en los ojos.[1]
Ninguno de estos síntomas es exclusivo de la clamidia, y su ausencia no descarta la infección. La OMS recuerda que las ITS a menudo no causan síntomas y que, cuando los causan, estos pueden no ser específicos de un tipo de infección.[2]
Prueba
El NHS recomienda acudir a una clínica de salud sexual o al médico si crees que puedes tener clamidia, si una pareja sexual cree que puede tenerla, si ha habido sexo sin preservativo o si estás embarazada, o lo planeas, y crees que puedes tenerla.[1]
La prueba se puede hacer aunque no haya síntomas. Según el NHS, se pregunta por los síntomas y las parejas sexuales y se toma una muestra de orina o un frotis del pene o de la vagina, que en algunos casos puede tomarse la propia persona. Si hay afectación del ano, la garganta o los ojos, se toma también un frotis de esas zonas. A menudo se ofrecen en el mismo momento pruebas de otras ITS.[1]
Para quien no tiene síntomas pero quiere hacerse la prueba, el NHS menciona los kits de autotoma que se envían a un laboratorio, que se pueden conseguir en clínicas de salud sexual o en algunas farmacias del Reino Unido.[1] Si vives en España, pregunta en tu centro de salud qué opciones tienes disponibles.
Tratamiento y pareja
La clamidia se trata con antibióticos. El NHS indica que la pauta puede ser una dosis única o comprimidos durante 7 a 14 días, y que a veces el tratamiento empieza antes de tener el resultado de la prueba.[1]
Puede hacer falta repetir la prueba después del tratamiento para comprobar que la infección ha desaparecido; en embarazadas, se repite a las cuatro semanas. Hasta que tú y tu pareja, si la tienes, hayáis terminado el tratamiento y las pruebas confirmen que ya no hay infección, hay que evitar las relaciones vaginales, anales y orales.[1]
Las parejas sexuales actuales y recientes también necesitan hacerse la prueba, y una clínica de salud sexual puede ayudarte a avisarlas o avisarlas por ti.[1] La OMS coincide en el fondo: tratar a las parejas sexuales forma parte del manejo del caso para cortar la transmisión y evitar reinfecciones.[2]
Para reducir el riesgo de contagiarse o de contagiar, el NHS aconseja usar preservativo (y una barrera de látex o plástico en el sexo oral con una vulva), hacerse la prueba una vez al año o con cada pareja nueva, completar el tratamiento completo y no compartir juguetes sexuales; si se comparten, hay que lavarlos y cubrirlos con un preservativo nuevo antes de que los use otra persona.[1]
Fertilidad: por qué detectarla pronto
La razón principal para no dejarla pasar es lo que puede ocurrir si no se trata. El NHS explica que puede infectar el útero, las trompas de Falopio y los ovarios (enfermedad inflamatoria pélvica), lo que puede llevar a infertilidad o a un embarazo ectópico. También puede causar dolor en las articulaciones (artritis reactiva), que suele mejorar pasados unos meses.[1]
La OMS coincide en el riesgo: la clamidia y la gonorrea son causas importantes de enfermedad inflamatoria pélvica y de esterilidad femenina.[2]
Durante el embarazo, el NHS señala que la clamidia sin tratar puede pasar al bebé en el parto y causarle una infección en los ojos (conjuntivitis) o en los pulmones (neumonía), que se tratan con antibióticos. Cuanto antes se trata, más fácil es tratar las complicaciones.[1]
Si sospechas que puedes tener clamidia o que has estado expuesta o expuesto a ella, consulta con un profesional sanitario. Este artículo es informativo y no sustituye esa consulta.
Referencias
Chlamydia ↩
- Autor principal
- NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido)
- Coautores
- NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido)
- Institución
- NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido)
- Qué se investigó
- La clamidia: síntomas, pruebas, tratamiento, contagio y complicaciones.
- Método
- Ficha informativa institucional
- Resultado principal
- La mayoría de las personas con clamidia no tiene síntomas; si los hay, pueden empezar entre una semana y varios meses después de la infección. Se trata con antibióticos (una dosis única o comprimidos durante 7 a 14 días), hay que evitar el sexo hasta terminar el tratamiento y comprobar que la infección ha desaparecido, y se debe avisar a las parejas actuales y recientes. Sin tratar puede causar enfermedad inflamatoria pélvica, que a su vez puede llevar a infertilidad o embarazo ectópico.
- Revista o fuente
- NHS — Health A to Z
- Fecha
- 2024-10-24 (última revisión)
- Enlace
- https://www.nhs.uk/conditions/chlamydia/
Infecciones de transmisión sexual (ITS) ↩
- Autor principal
- Organización Mundial de la Salud (OMS)
- Coautores
- Organización Mundial de la Salud (OMS)
- Institución
- Organización Mundial de la Salud (OMS)
- Qué se investigó
- Datos y cifras sobre las infecciones de transmisión sexual (ITS): cuáles son, cuántas hay, síntomas, complicaciones, prevención, diagnóstico y tratamiento.
- Método
- Ficha informativa institucional
- Resultado principal
- Más de 30 bacterias, virus y parásitos se transmiten por contacto sexual; cuatro ITS se curan hoy (sífilis, gonorrea, clamidiosis y tricomoniasis) y otras cuatro son víricas (hepatitis B, herpes, VIH y VPH). Muchas ITS no causan síntomas. Usado correcta y sistemáticamente, el preservativo es de los métodos de protección más eficaces, pero no protege frente a las ITS que causan úlceras fuera de los genitales (como sífilis o herpes genital); hay vacunas contra la hepatitis B y el VPH, y conviene tratar a las parejas sexuales.
- Revista o fuente
- OMS — Notas descriptivas
- Fecha
- 2025-09-10 (publicada)
- Enlace
- https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/sexually-transmitted-infections-(stis)