Alimentación y deseo sexual: qué dice la ciencia

Por Equipo Ignis Love 5 min de lectura Categoría: Ciencia

En resumen: la ciencia no avala que un alimento concreto despierte el deseo. Lo que sí hay son estudios sobre patrones de alimentación, peso y actividad física y su relación con la función sexual, sobre todo con la salud de los vasos sanguíneos. Este artículo resume tres de ellos y deja claro qué demuestran y qué no, porque la mayoría son observacionales y no permiten hablar de causa y efecto.

El mito afrodisíaco

La idea de que existen alimentos «afrodisíacos» está muy extendida, pero los estudios que hemos revisado para este artículo no evalúan alimentos sueltos como afrodisíacos. Estudian patrones de alimentación (la dieta mediterránea, la dieta basada en vegetales integrales) y cambios de estilo de vida, y miden sobre todo la función sexual, no el deseo.[1][2][3]

Conviene distinguir los términos. El deseo es las ganas de tener actividad sexual; la función sexual incluye también la excitación, la lubricación, el orgasmo, la satisfacción o, en los hombres, la erección. Cuando una investigación dice que «mejora la función sexual», no está diciendo que aumente el deseo.

Dieta mediterránea y salud vascular

Una revisión de alcance publicada en Sexual Medicine reunió siete estudios sobre la dieta mediterránea y la función sexual femenina. En conjunto, una mayor adherencia a esta dieta se asoció con mejores resultados: menos disfunción sexual y puntuaciones más altas en el Índice de Función Sexual Femenina (FSFI) en mujeres con diabetes tipo 2, menor deterioro de la función sexual en un estudio aleatorizado y mejor lubricación, orgasmo y satisfacción en mujeres con obesidad grave sometidas a cirugía bariátrica.[1]

Los propios autores insisten en el límite: la evidencia es sobre todo observacional y transversal, y no permite inferir que la dieta cause la mejoría. En enfermedad hepática crónica, las asociaciones iniciales dejaron de ser estadísticamente significativas al ajustar por otros factores. Los mecanismos propuestos son la mejora de la salud vascular y metabólica, menos inflamación y estrés oxidativo y mayor bienestar psicológico.[1]

La salud de los vasos sanguíneos es también la clave de una revisión narrativa sobre dieta vegetal y disfunción eréctil. Su autoría plantea que una alimentación centrada en vegetales integrales (frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, semillas y legumbres) podría favorecer la erección porque mejora la función del endotelio, la capa interna de los vasos. Aporta nitratos, L-arginina y L-citrulina, que sirven para producir óxido nítrico, y reduce el colesterol LDL, la inflamación y otros factores.[2] Es un planteamiento de revisión narrativa, no un ensayo clínico.

Un dato que refuerza el interés del enfoque vascular: según esa revisión, la disfunción eréctil se considera un fuerte predictor de enfermedad cardiovascular, y el defecto de fondo en la disfunción eréctil de origen arterial es la disfunción del endotelio.[2]

Alcohol y ultraprocesados

Aquí conviene ser honestos con lo que no sabemos. Las fuentes de este artículo no estudian el efecto del alcohol ni de los productos ultraprocesados sobre el deseo, y no vamos a afirmar nada que no esté respaldado. Lo que sí dice la revisión sobre dieta vegetal es el contraste de partida: los vegetales integrales se asocian a un mejor perfil de riesgo cardiometabólico que los alimentos de origen animal y que los vegetales no integrales, como las bebidas azucaradas y los cereales refinados.[2]

Sobre el alcohol, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala otra cosa, en el terreno de la salud sexual: el consumo nocivo de alcohol o de drogas en el contexto de las relaciones sexuales figura entre los comportamientos que aumentan el riesgo de contraer el VIH.[4]

Micronutrientes sin promesas

La revisión sobre dieta vegetal menciona nutrientes concretos (nitratos, L-arginina, L-citrulina) como sustratos para producir óxido nítrico.[2] Es una vía biológica propuesta, que la propia revisión presenta como hipótesis a partir de datos epidemiológicos. No son ensayos de suplementos ni prueban que tomarlos en cápsula tenga el mismo efecto que comerlos en la dieta.

La misma cautela vale para los suplementos que se anuncian para el deseo. Para un caso concreto, puedes leer el artículo sobre la maca, donde se explica lo que la evidencia permite y lo que no.

Hábitos que sí suman

El dato más sólido de este artículo viene de un ensayo aleatorizado publicado en JAMA con 110 hombres obesos de entre 35 y 55 años, con disfunción eréctil y sin diabetes, hipertensión ni hiperlipidemia. A la mitad se le dio consejo detallado para perder al menos el 10 % de su peso con menos calorías y más ejercicio; a la otra mitad, información general. A los dos años, el grupo de intervención redujo más su índice de masa corporal (de 36,9 a 31,2, frente a 36,4 a 35,7 en el grupo control) y aumentó su actividad física (de 48 a 195 minutos por semana, frente a 51 a 84).[3]

La puntuación de función eréctil (IIEF) mejoró en el grupo de intervención de 13,9 a 17, mientras que en el control apenas cambió (de 13,5 a 13,6). Alcanzaron una puntuación de 22 o más 17 hombres del grupo de intervención y 3 del control. Los autores concluyen que el cambio de estilo de vida se asocia con mejoría en aproximadamente un tercio de estos hombres.[3]

Lo que esto significa y lo que no: es un ensayo con un perfil de participantes muy concreto (hombres obesos con disfunción eréctil) y sobre la función eréctil, no sobre el deseo en general. Aun así, apunta en la misma dirección que las revisiones anteriores: moverse más, perder peso cuando hay obesidad y comer de forma que cuide el sistema vascular son hábitos que los estudios citados relacionan con una mejor función sexual, aunque no prueban que el mismo efecto se dé en todas las personas.

Si notas cambios en tu deseo o en tu función sexual, habla con un profesional sanitario: pueden deberse a causas que una dieta no corrige. Este artículo es informativo y no sustituye esa consulta.

Referencias

  1. Adherence to the Mediterranean diet and female sexual function: a scoping review ↩

    Autor principal
    Yildiz Karaahmet A
    Coautores
    Bilgiç FŞ
    Institución
    Facultad de Ciencias de la Salud, Departamento de Matronería, Biruni University (Estambul, Turquía)
    Qué se investigó
    Qué relación hay entre seguir la dieta mediterránea y la salud sexual femenina, y qué mecanismos biológicos y psicológicos se han propuesto.
    Método
    Revisión de alcance (marcos de Arksey y O’Malley, de Levac y colaboradores y del Joanna Briggs Institute; informe según PRISMA-ScR) con búsqueda en seis bases de datos y valoración de la calidad con la herramienta MMAT. Se incluyeron 7 estudios.
    Resultado principal
    En general, una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asoció a mejores resultados de salud sexual femenina, por ejemplo menos disfunción sexual y mayores puntuaciones del FSFI en mujeres con diabetes tipo 2. Pero la evidencia es sobre todo observacional y transversal, y los autores subrayan que no permite inferir causalidad.
    Revista o fuente
    Sexual Medicine
    Fecha
    2026-09-02
    Enlace
    https://doi.org/10.1093/sexmed/qfag098
  2. Plant-Based Diet and Erectile Dysfunction: A Narrative Review ↩

    Autor principal
    Fernández-Fígares Jiménez MdC
    Coautores
    Sin coautores (autoría única)
    Institución
    School of Medicine, University of Granada (España)
    Qué se investigó
    Cómo podría influir en la disfunción eréctil una dieta basada en alimentos vegetales integrales, a través de su efecto sobre la función del endotelio (la capa interna de los vasos sanguíneos).
    Método
    Revisión narrativa de la evidencia epidemiológica disponible y de las vías biológicas implicadas (autoría única).
    Resultado principal
    El artículo plantea que una dieta centrada en alimentos vegetales integrales podría favorecer la erección porque mejora la función endotelial: aporta sustratos para producir óxido nítrico y reduce el colesterol LDL, la inflamación y otros factores. Es una revisión narrativa, no un ensayo clínico.
    Revista o fuente
    The Journal of Nutrition
    Fecha
    2025-06
    Enlace
    https://doi.org/10.1016/j.tjnut.2025.04.019
  3. Effect of Lifestyle Changes on Erectile Dysfunction in Obese Men: A Randomized Controlled Trial ↩

    Autor principal
    Esposito K
    Coautores
    y 7 coautores
    Institución
    Center for Obesity Management, Second University of Naples (Italia)
    Qué se investigó
    Si perder peso y aumentar la actividad física mejora la función eréctil y la función endotelial en hombres obesos con disfunción eréctil.
    Método
    Ensayo aleatorizado y simple ciego en un hospital universitario de Italia: 110 hombres obesos (IMC de 30 o más) de 35 a 55 años, sin diabetes, hipertensión ni hiperlipidemia y con disfunción eréctil (puntuación IIEF de 21 o menos). 55 recibieron consejo detallado para perder al menos el 10 % de su peso con menos calorías y más ejercicio, y 55 (control) recibieron información general. Seguimiento de 2 años.
    Resultado principal
    A los 2 años el grupo de intervención redujo más su IMC y aumentó más su actividad física, y su puntuación IIEF mejoró (de 13,9 a 17), mientras que en el grupo control apenas cambió (de 13,5 a 13,6). Alcanzaron una puntuación de 22 o más 17 hombres del grupo de intervención y 3 del control. Los autores concluyen que el cambio de estilo de vida se asocia con mejoría en aproximadamente un tercio de estos hombres.
    Revista o fuente
    JAMA
    Fecha
    2004-06-23
    Enlace
    https://doi.org/10.1001/jama.291.24.2978
  4. VIH y sida ↩

    Autor principal
    Organización Mundial de la Salud (OMS)
    Coautores
    Organización Mundial de la Salud (OMS)
    Institución
    Organización Mundial de la Salud (OMS)
    Qué se investigó
    Datos y cifras sobre el VIH y el sida: transmisión, diagnóstico, prevención (incluida la profilaxis previa a la exposición, PrEP) y tratamiento.
    Método
    Ficha informativa institucional
    Resultado principal
    La PrEP es una intervención preventiva basada en la evidencia que consiste en dar un antirretrovírico a personas no infectadas por el VIH para reducir el riesgo de contraerlo; la OMS recomienda tenofovir oral, el anillo vaginal de dapivirina, cabotegravir inyectable de acción prolongada y lenacapavir inyectable de acción prolongada. Las pruebas rápidas dan el resultado el mismo día, aunque ninguna prueba por sí sola da un diagnóstico fiable y hace falta una prueba confirmatoria. Las personas que reciben tratamiento antirretrovírico y tienen carga viral indetectable no transmiten el virus a sus parejas sexuales.
    Revista o fuente
    OMS — Notas descriptivas
    Fecha
    2025-07-15 (publicada)
    Enlace
    https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/hiv-aids