Testosterona en mujeres: deseo, usos y riesgos
En resumen: un consenso internacional de sociedades científicas concluye que la única indicación de la testosterona en mujeres con evidencia es el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH) en mujeres posmenopáusicas, con un efecto moderado. Para cualquier otro síntoma o para prevenir enfermedades no hay datos suficientes, y la seguridad a largo plazo no está establecida. Este artículo explica qué dice ese consenso y en qué se diferencia de la DHEA vaginal, que es otro tratamiento con otro objetivo.
Papel de los andrógenos
La testosterona es un andrógeno que también existe en el cuerpo de las mujeres. El consenso explica que puede actuar directamente sobre el receptor de andrógenos o transformarse en otras hormonas, como la dihidrotestosterona o el estradiol. Sus concentraciones descienden durante los años reproductivos y parecen mantenerse a partir de los 65 años, aunque no se sabe si eso supone algún beneficio.[1]
Lo que no está claro es cómo se relacionan los niveles de andrógenos en sangre con la función sexual. El mismo documento señala que esa relación sigue siendo incierta, que no existe un nivel de corte en sangre que distinga a las mujeres con y sin disfunción sexual y que una analítica de testosterona total no debe usarse para diagnosticar el TDSH.[1]
Esto tiene una consecuencia práctica: la disfunción sexual femenina tiene múltiples causas (hormonales, físicas, de pareja, psicológicas y culturales), y el consenso insiste en que hay que hacer una valoración completa y atender esos otros factores antes de plantearse un tratamiento con testosterona.[1]
Única indicación con evidencia (deseo sexual hipoactivo en posmenopausia)
El Global Consensus Position Statement, publicado en 2019 con el respaldo de varias sociedades internacionales de menopausia, endocrinología y medicina sexual, se apoya en una revisión sistemática y un metaanálisis de ensayos aleatorizados con placebo o comparador de al menos 12 semanas. Su conclusión es que la única indicación con evidencia para la testosterona en mujeres es el TDSH en mujeres posmenopáusicas diagnosticadas tras una valoración biopsicosocial formal, y que los datos disponibles apoyan un efecto terapéutico moderado.[1]
El TDSH es un diagnóstico clínico: el consenso pide basarlo en una valoración completa guiada por criterios diagnósticos reconocidos, no en una analítica. También lo distingue del trastorno de la excitación sexual femenina: son cuadros distintos, con causas y respuestas al tratamiento diferentes, y conviene separarlos.[1]
Cuando se prueba el tratamiento, el documento recomienda medir la testosterona total antes de empezar y repetirla entre 3 y 6 semanas después, vigilar la respuesta clínica y los signos de exceso de andrógenos con una analítica cada seis meses y suspender el tratamiento si no hay beneficio a los seis meses.[1]
Lo que no está demostrado
Fuera de esa indicación, el consenso es tajante: no hay datos suficientes para apoyar el uso de la testosterona en ningún otro síntoma o afección, ni para prevenir enfermedades.[1] Faltan ensayos con potencia suficiente sobre sus efectos en la salud de huesos y músculos o en el rendimiento cognitivo, entre otros aspectos.[1]
Tampoco se recomiendan las preparaciones «bioidénticas» compuestas en farmacias de formulación: el consenso las desaconseja por falta de pruebas de eficacia y seguridad, salvo que no haya otra alternativa autorizada. Rechaza además cualquier preparación que dé lugar a concentraciones superiores a las fisiológicas, como los pellets y las inyecciones.[1]
La DHEA sistémica (en comprimidos) tampoco se asoció a una mejora significativa del deseo ni de la función sexual en mujeres posmenopáusicas con función suprarrenal normal, y no se recomienda para el TDSH.[1]
Otro punto a tener en cuenta es de fecha: cuando se redactó el consenso, en 2019, ningún organismo regulador nacional había aprobado un producto de testosterona específico para mujeres, de modo que se usaban fórmulas aprobadas para hombres a dosis de mujer, con control de los niveles en sangre.[1] Es posible que la situación regulatoria haya cambiado desde entonces, así que pregunta a tu profesional qué opciones autorizadas existen hoy.
Seguridad
Los metaanálisis incluidos en el consenso no mostraron acontecimientos adversos graves con el uso de testosterona en dosis fisiológicas. Pero hay dos salvedades importantes: se excluyó de los estudios a las mujeres con alto riesgo cardiometabólico, y la seguridad del tratamiento a largo plazo no está establecida.[1]
Por eso el propio documento pide estudios que aclaren la seguridad cardiometabólica y mamaria a largo plazo.[1] En la práctica, esto significa que la testosterona en mujeres es un tratamiento que solo debería decidirse y seguirse con un profesional con experiencia, y no es un suplemento que se tome por cuenta propia.
DHEA/prasterona vaginal: en qué se diferencia
La DHEA vaginal (prasterona) es otro tratamiento hormonal, pero con otro objetivo y otra vía de administración: se aplica en la vagina y se emplea para los síntomas genitourinarios de la menopausia. La North American Menopause Society (NAMS) la incluye entre las opciones para la sequedad y las molestias vulvovaginales de la menopausia, junto con los lubricantes y humectantes, los estrógenos vaginales, la terapia hormonal sistémica y el ospemifeno.[2]
En su posición de 2022 sobre la terapia hormonal, la NAMS recomienda, para los síntomas genitourinarios molestos que no se alivian con productos sin receta y sin indicación de terapia sistémica, estrógeno vaginal a dosis bajas u otras opciones, como la DHEA vaginal o el ospemifeno por vía oral.[3]
Lo que no hace, según el consenso de la testosterona, es tratar el deseo bajo cuando no hay atrofia vulvovaginal: la DHEA vaginal no se ha probado para el TDSH en ausencia de atrofia vulvovaginal y, por eso, no puede recomendarse para esa indicación.[1] Dicho de forma sencilla: la testosterona sistémica es el único tratamiento hormonal con evidencia para el deseo hipoactivo posmenopáusico, mientras que la DHEA vaginal es un tratamiento local de los síntomas de la vagina y la vulva.
Para ver el cuadro completo de cambios y opciones en esta etapa, puedes leer la guía sobre menopausia y deseo sexual. Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
Referencias
Global Consensus Position Statement on the Use of Testosterone Therapy for Women ↩
- Autor principal
- Davis SR
- Coautores
- y 15 coautores
- Institución
- Women’s Health Research Program, School of Public Health and Preventive Medicine, Monash University (Melbourne, Australia)
- Qué se investigó
- Cuándo está indicada la testosterona en mujeres, qué beneficios y riesgos tiene según la evidencia y qué prácticas de prescripción no se recomiendan.
- Método
- Declaración de posición por consenso de sociedades científicas internacionales (grupo de trabajo reunido en Berlín el 17 de mayo de 2019), apoyada en una revisión sistemática y un metaanálisis de ensayos aleatorizados con placebo o comparador de al menos 12 semanas.
- Resultado principal
- La única indicación con evidencia para la testosterona en mujeres es el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH) en mujeres posmenopáusicas, con un efecto terapéutico moderado; no hay datos suficientes para otros síntomas ni para prevenir enfermedades. Con dosis fisiológicas los metaanálisis no mostraron efectos adversos graves, pero se excluyó a las mujeres con riesgo cardiometabólico alto y la seguridad a largo plazo no está establecida. No se recomienda la testosterona «bioidéntica» compuesta ni las preparaciones que superen las concentraciones fisiológicas.
- Revista o fuente
- The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism
- Fecha
- 2019-09-02
- Enlace
- https://doi.org/10.1210/jc.2019-01603
The 2020 genitourinary syndrome of menopause position statement of The North American Menopause Society ↩
- Autor principal
- The North American Menopause Society
- Coautores
- Panel de expertos de la NAMS (autoría colectiva)
- Institución
- The North American Menopause Society (NAMS)
- Qué se investigó
- Actualización de la posición de la NAMS sobre el manejo del síndrome genitourinario de la menopausia (que incluye la atrofia vulvovaginal sintomática), respecto a la declaración de 2013.
- Método
- Declaración de posición de un panel de expertos que revisó la literatura (búsqueda en PubMed) sobre las terapias hormonales vaginales y otras opciones; sus conclusiones fueron aprobadas por la junta directiva de la NAMS.
- Resultado principal
- El síndrome genitourinario afecta aproximadamente al 27-84 % de las mujeres posmenopáusicas, probablemente se diagnostica y se trata poco, y en la mayoría de los casos los síntomas pueden manejarse con eficacia: lubricantes y humectantes vaginales, estrógenos vaginales, DHEA vaginal, terapia hormonal sistémica y ospemifeno. Faltan estudios a largo plazo sobre la seguridad endometrial del estrógeno vaginal, la DHEA vaginal y el ospemifeno, y no hay ensayos suficientes con placebo de las terapias basadas en energía, como el láser, para concluir sobre su eficacia y seguridad.
- Revista o fuente
- Menopause
- Fecha
- 2020-09
- Enlace
- https://doi.org/10.1097/GME.0000000000001609
The 2022 hormone therapy position statement of The North American Menopause Society ↩
- Autor principal
- The North American Menopause Society (Advisory Panel)
- Coautores
- Panel asesor de la NAMS (autoría colectiva)
- Institución
- The North American Menopause Society (NAMS)
- Qué se investigó
- Actualización de la posición de la NAMS sobre la terapia hormonal de la menopausia: beneficios, riesgos y necesidades de investigación.
- Método
- Declaración de posición elaborada por un panel asesor de clínicos e investigadores que revisó la declaración de 2017 y la literatura nueva, valoró la evidencia y alcanzó consenso con niveles de evidencia; fue aprobada por la junta directiva de la NAMS.
- Resultado principal
- La terapia hormonal sigue siendo el tratamiento más eficaz de los síntomas vasomotores y del síndrome genitourinario de la menopausia, y sus riesgos dependen del tipo, la dosis, la duración, la vía y el momento de inicio. En mujeres de menos de 60 años o dentro de los 10 años desde el inicio de la menopausia y sin contraindicaciones, la relación beneficio-riesgo es favorable para los síntomas vasomotores molestos y la prevención de la pérdida ósea. Para los síntomas genitourinarios molestos que no se alivian con productos sin receta y sin indicación de terapia sistémica, recomienda estrógeno vaginal a dosis bajas u otras opciones (por ejemplo DHEA vaginal u ospemifeno oral).
- Revista o fuente
- Menopause
- Fecha
- 2022-07
- Enlace
- https://doi.org/10.1097/GME.0000000000002028