Menopausia y deseo sexual: cambios y soluciones

Por Ignis Love 7 min de lectura Categoría: Bienestar

La menopausia no es una enfermedad, pero sí una etapa con cambios que pueden notarse en el cuerpo, en el ánimo y en la vida íntima.[1] Esta guía explica qué cambia y por qué, cómo se llaman y se manejan las molestias más habituales y qué opciones existen. No da dosis ni pautas: eso se decide en la consulta, con tu historial delante.

Qué cambia y por qué

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la menopausia marca el final de los años reproductivos. La mayoría de las mujeres la viven entre los 45 y los 55 años como un episodio natural del envejecimiento biológico, causado por la pérdida de la función de los folículos de los ovarios y la bajada de los niveles de estrógenos.[1]

Se considera que la menopausia natural se ha producido tras 12 meses seguidos sin regla. La perimenopausia es el periodo anterior: va desde los primeros cambios del ciclo hasta un año después de la última regla, y puede durar varios años.[1]

Los síntomas varían mucho de una persona a otra. Algunas mujeres tienen pocos o ninguno; otras, síntomas intensos que condicionan su día a día. Los más conocidos son los sofocos y los sudores nocturnos, junto con los cambios en la regularidad y el flujo de la regla.[1] La OMS añade que la menopausia también puede alterar la composición corporal y el riesgo cardiovascular, debilitar las estructuras de soporte de la pelvis y reducir la densidad ósea.[1]

En lo íntimo, la OMS señala que en muchos países se pasa por alto el bienestar sexual de las mujeres menopáusicas, por lo que efectos tan comunes como la sequedad vaginal y el dolor durante el coito pueden quedar sin atender.[1] Si lo que notas es sobre todo una bajada del deseo, tienes un artículo específico sobre testosterona en mujeres, sus usos y sus riesgos.

La OMS recuerda también que no solo las mujeres cisgénero viven la menopausia: la experimentan hombres trans y algunas personas no binarias, de quienes hay pocos datos disponibles.[1]

Síndrome genitourinario

La Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS) llama síndrome genitourinario de la menopausia al conjunto de molestias vaginales, vulvares y urinarias de esta etapa, que incluye la atrofia vulvovaginal sintomática. En su posición de 2020 estima que afecta aproximadamente a entre el 27 y el 84 % de las mujeres posmenopáusicas, que probablemente se diagnostica y se trata poco y que, en la mayoría de los casos, los síntomas se pueden manejar con eficacia.[2]

La OMS describe un efecto práctico: el adelgazamiento de la pared vaginal tras la menopausia aumenta las posibilidades de lesiones y desgarros.[1] Por eso el dolor al coito o el escozor no son algo que haya que aguantar.

Entre las opciones que recoge la NAMS para este síndrome están los lubricantes y los hidratantes vaginales, los estrógenos vaginales, la DHEA vaginal, la terapia hormonal sistémica y el ospemifeno.[2] Para la parte de cuidado diario, tienes en la tienda la categoría de lubricantes y la de cuidado íntimo diario. Si usas preservativo de látex, ten presente que los aceites lo degradan. Si algo escuece, se retira ese producto y se consulta.

Un apunte sobre los tratamientos con energía, como el láser: la NAMS señala que todavía no hay ensayos con placebo suficientes para concluir sobre su eficacia y su seguridad.[2]

Opciones hormonales y no hormonales (sin dosis)

La OMS indica que existen intervenciones hormonales y no hormonales que pueden aliviar los síntomas, y que los síntomas que afectan a la salud y al bienestar conviene comentarlos con un profesional sanitario, que tendrá en cuenta tu historial médico, tus valores y tus preferencias.[1]

La declaración de 2022 de la NAMS sobre terapia hormonal concluye que esta sigue siendo el tratamiento más eficaz de los síntomas vasomotores (sofocos y sudores) y del síndrome genitourinario de la menopausia. Sus riesgos dependen del tipo, la dosis, la duración, la vía y el momento de inicio.[3]

En mujeres de menos de 60 años, o dentro de los 10 años desde el inicio de la menopausia, y sin contraindicaciones, la NAMS considera favorable la relación entre beneficios y riesgos para los síntomas vasomotores molestos y para prevenir la pérdida ósea.[3] Para los síntomas genitourinarios molestos que no se alivian con productos sin receta y para los que no hay indicación de terapia sistémica, recomienda estrógeno vaginal a dosis bajas u otras opciones, como la DHEA vaginal o el ospemifeno por vía oral.[3]

Un límite que conviene conocer: según la NAMS faltan estudios a largo plazo sobre la seguridad del endometrio con el estrógeno vaginal, la DHEA vaginal y el ospemifeno.[2] Para entender en qué se diferencia la DHEA vaginal de la testosterona, mira el artículo de testosterona en mujeres. No se deja ni se empieza un tratamiento por cuenta propia: si un fármaco te está afectando, se lo dices a quien lo recetó.

Insuficiencia ovárica prematura: menopausia antes de los 40

La OMS indica que algunas mujeres tienen la menopausia a edades más tempranas, antes de los 40 años. Esta menopausia prematura puede deberse a anomalías cromosómicas, a trastornos autoinmunitarios o a causas desconocidas, y no se puede predecir en qué momento le tocará a cada mujer.[1]

La menopausia también puede ser consecuencia de procedimientos quirúrgicos que extirpan los dos ovarios o de intervenciones médicas que detienen la función ovárica, como la radioterapia o la quimioterapia.[1] Y muchas mujeres dejan de menstruar antes de la menopausia, por ejemplo tras una histerectomía o por el uso de ciertos anticonceptivos hormonales; aun así, pueden notar otros cambios propios de la transición menopáusica.[1]

Si la regla desaparece antes de los 40, o hay síntomas que no cuadran con tu edad, es motivo de consulta. Un profesional puede buscar la causa y orientar el seguimiento.

Pareja y comunicación

La OMS describe que la menopausia a menudo es un tema silenciado, en las familias, en el trabajo e incluso en las consultas. Algunas mujeres no saben que sus síntomas están relacionados con la menopausia, ni que hay opciones de consejo y tratamiento, y otras se sienten incómodas o avergonzadas y evitan pedir ayuda.[1] Hablar de ello con la pareja y con el equipo sanitario es la forma de salir de ese silencio.

Dos recordatorios prácticos de la OMS. El primero: durante la perimenopausia el embarazo sigue siendo posible, y se recomienda usar anticoncepción hasta que hayan pasado 12 meses seguidos sin regla. El segundo: tras la menopausia también se pueden contraer infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH, en relaciones sin protección.[1] Puedes repasar los métodos en cómo elegir un método anticonceptivo y las infecciones en las ITS más comunes y su prevención.

La intimidad tampoco tiene por qué limitarse a la penetración. Si os apetece un masaje, en la tienda hay aceite de masaje: va sobre la piel de la espalda, los hombros o las piernas, no sobre las mucosas ni junto a un preservativo de látex, que el aceite degrada.

La OMS también apunta que esta etapa puede ser una oportunidad para replantearse la salud, el estilo de vida y los objetivos.[1] Si lo que te interesa es el bienestar a partir de los 50, con o sin menopausia, sigue en bienestar íntimo después de los 50. Esta guía es informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Referencias

  1. Menopausia ↩

    Autor principal
    Organización Mundial de la Salud (OMS)
    Coautores
    Organización Mundial de la Salud (OMS)
    Institución
    Organización Mundial de la Salud (OMS)
    Qué se investigó
    Qué es la menopausia, cuándo ocurre, qué cambios y síntomas trae y qué opciones existen para aliviarlos.
    Método
    Ficha informativa institucional
    Resultado principal
    La mayoría de las mujeres atraviesa la menopausia entre los 45 y los 55 años; se considera natural tras 12 meses seguidos sin menstruación, y la menopausia antes de los 40 años se llama prematura. Los síntomas varían mucho de una persona a otra e incluyen sofocos, sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales, problemas de sueño y cambios de ánimo. Existen intervenciones hormonales y no hormonales, que se deben valorar con un profesional de la salud teniendo en cuenta el historial, los valores y las preferencias de cada mujer; durante la perimenopausia sigue siendo posible el embarazo y tras la menopausia se pueden contraer ITS.
    Revista o fuente
    OMS — Notas descriptivas
    Fecha
    2024-10-16 (publicada)
    Enlace
    https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/menopause
  2. The 2020 genitourinary syndrome of menopause position statement of The North American Menopause Society ↩

    Autor principal
    The North American Menopause Society
    Coautores
    Panel de expertos de la NAMS (autoría colectiva)
    Institución
    The North American Menopause Society (NAMS)
    Qué se investigó
    Actualización de la posición de la NAMS sobre el manejo del síndrome genitourinario de la menopausia (que incluye la atrofia vulvovaginal sintomática), respecto a la declaración de 2013.
    Método
    Declaración de posición de un panel de expertos que revisó la literatura (búsqueda en PubMed) sobre las terapias hormonales vaginales y otras opciones; sus conclusiones fueron aprobadas por la junta directiva de la NAMS.
    Resultado principal
    El síndrome genitourinario afecta aproximadamente al 27-84 % de las mujeres posmenopáusicas, probablemente se diagnostica y se trata poco, y en la mayoría de los casos los síntomas pueden manejarse con eficacia: lubricantes y humectantes vaginales, estrógenos vaginales, DHEA vaginal, terapia hormonal sistémica y ospemifeno. Faltan estudios a largo plazo sobre la seguridad endometrial del estrógeno vaginal, la DHEA vaginal y el ospemifeno, y no hay ensayos suficientes con placebo de las terapias basadas en energía, como el láser, para concluir sobre su eficacia y seguridad.
    Revista o fuente
    Menopause
    Fecha
    2020-09
    Enlace
    https://doi.org/10.1097/GME.0000000000001609
  3. The 2022 hormone therapy position statement of The North American Menopause Society ↩

    Autor principal
    The North American Menopause Society (Advisory Panel)
    Coautores
    Panel asesor de la NAMS (autoría colectiva)
    Institución
    The North American Menopause Society (NAMS)
    Qué se investigó
    Actualización de la posición de la NAMS sobre la terapia hormonal de la menopausia: beneficios, riesgos y necesidades de investigación.
    Método
    Declaración de posición elaborada por un panel asesor de clínicos e investigadores que revisó la declaración de 2017 y la literatura nueva, valoró la evidencia y alcanzó consenso con niveles de evidencia; fue aprobada por la junta directiva de la NAMS.
    Resultado principal
    La terapia hormonal sigue siendo el tratamiento más eficaz de los síntomas vasomotores y del síndrome genitourinario de la menopausia, y sus riesgos dependen del tipo, la dosis, la duración, la vía y el momento de inicio. En mujeres de menos de 60 años o dentro de los 10 años desde el inicio de la menopausia y sin contraindicaciones, la relación beneficio-riesgo es favorable para los síntomas vasomotores molestos y la prevención de la pérdida ósea. Para los síntomas genitourinarios molestos que no se alivian con productos sin receta y sin indicación de terapia sistémica, recomienda estrógeno vaginal a dosis bajas u otras opciones (por ejemplo DHEA vaginal u ospemifeno oral).
    Revista o fuente
    Menopause
    Fecha
    2022-07
    Enlace
    https://doi.org/10.1097/GME.0000000000002028