Menopausia y deseo sexual: cambios y soluciones
La menopausia no es una enfermedad, pero sí una etapa con cambios que pueden notarse en el cuerpo, en el ánimo y en la vida íntima.[1] Esta guía explica qué cambia y por qué, cómo se llaman y se manejan las molestias más habituales y qué opciones existen. No da dosis ni pautas: eso se decide en la consulta, con tu historial delante.
Qué cambia y por qué
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la menopausia marca el final de los años reproductivos. La mayoría de las mujeres la viven entre los 45 y los 55 años como un episodio natural del envejecimiento biológico, causado por la pérdida de la función de los folículos de los ovarios y la bajada de los niveles de estrógenos.[1]
Se considera que la menopausia natural se ha producido tras 12 meses seguidos sin regla. La perimenopausia es el periodo anterior: va desde los primeros cambios del ciclo hasta un año después de la última regla, y puede durar varios años.[1]
Los síntomas varían mucho de una persona a otra. Algunas mujeres tienen pocos o ninguno; otras, síntomas intensos que condicionan su día a día. Los más conocidos son los sofocos y los sudores nocturnos, junto con los cambios en la regularidad y el flujo de la regla.[1] La OMS añade que la menopausia también puede alterar la composición corporal y el riesgo cardiovascular, debilitar las estructuras de soporte de la pelvis y reducir la densidad ósea.[1]
En lo íntimo, la OMS señala que en muchos países se pasa por alto el bienestar sexual de las mujeres menopáusicas, por lo que efectos tan comunes como la sequedad vaginal y el dolor durante el coito pueden quedar sin atender.[1] Si lo que notas es sobre todo una bajada del deseo, tienes un artículo específico sobre testosterona en mujeres, sus usos y sus riesgos.
La OMS recuerda también que no solo las mujeres cisgénero viven la menopausia: la experimentan hombres trans y algunas personas no binarias, de quienes hay pocos datos disponibles.[1]
Síndrome genitourinario
La Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS) llama síndrome genitourinario de la menopausia al conjunto de molestias vaginales, vulvares y urinarias de esta etapa, que incluye la atrofia vulvovaginal sintomática. En su posición de 2020 estima que afecta aproximadamente a entre el 27 y el 84 % de las mujeres posmenopáusicas, que probablemente se diagnostica y se trata poco y que, en la mayoría de los casos, los síntomas se pueden manejar con eficacia.[2]
La OMS describe un efecto práctico: el adelgazamiento de la pared vaginal tras la menopausia aumenta las posibilidades de lesiones y desgarros.[1] Por eso el dolor al coito o el escozor no son algo que haya que aguantar.
Entre las opciones que recoge la NAMS para este síndrome están los lubricantes y los hidratantes vaginales, los estrógenos vaginales, la DHEA vaginal, la terapia hormonal sistémica y el ospemifeno.[2] Para la parte de cuidado diario, tienes en la tienda la categoría de lubricantes y la de cuidado íntimo diario. Si usas preservativo de látex, ten presente que los aceites lo degradan. Si algo escuece, se retira ese producto y se consulta.
Un apunte sobre los tratamientos con energía, como el láser: la NAMS señala que todavía no hay ensayos con placebo suficientes para concluir sobre su eficacia y su seguridad.[2]
Opciones hormonales y no hormonales (sin dosis)
La OMS indica que existen intervenciones hormonales y no hormonales que pueden aliviar los síntomas, y que los síntomas que afectan a la salud y al bienestar conviene comentarlos con un profesional sanitario, que tendrá en cuenta tu historial médico, tus valores y tus preferencias.[1]
La declaración de 2022 de la NAMS sobre terapia hormonal concluye que esta sigue siendo el tratamiento más eficaz de los síntomas vasomotores (sofocos y sudores) y del síndrome genitourinario de la menopausia. Sus riesgos dependen del tipo, la dosis, la duración, la vía y el momento de inicio.[3]
En mujeres de menos de 60 años, o dentro de los 10 años desde el inicio de la menopausia, y sin contraindicaciones, la NAMS considera favorable la relación entre beneficios y riesgos para los síntomas vasomotores molestos y para prevenir la pérdida ósea.[3] Para los síntomas genitourinarios molestos que no se alivian con productos sin receta y para los que no hay indicación de terapia sistémica, recomienda estrógeno vaginal a dosis bajas u otras opciones, como la DHEA vaginal o el ospemifeno por vía oral.[3]
Un límite que conviene conocer: según la NAMS faltan estudios a largo plazo sobre la seguridad del endometrio con el estrógeno vaginal, la DHEA vaginal y el ospemifeno.[2] Para entender en qué se diferencia la DHEA vaginal de la testosterona, mira el artículo de testosterona en mujeres. No se deja ni se empieza un tratamiento por cuenta propia: si un fármaco te está afectando, se lo dices a quien lo recetó.
Insuficiencia ovárica prematura: menopausia antes de los 40
La OMS indica que algunas mujeres tienen la menopausia a edades más tempranas, antes de los 40 años. Esta menopausia prematura puede deberse a anomalías cromosómicas, a trastornos autoinmunitarios o a causas desconocidas, y no se puede predecir en qué momento le tocará a cada mujer.[1]
La menopausia también puede ser consecuencia de procedimientos quirúrgicos que extirpan los dos ovarios o de intervenciones médicas que detienen la función ovárica, como la radioterapia o la quimioterapia.[1] Y muchas mujeres dejan de menstruar antes de la menopausia, por ejemplo tras una histerectomía o por el uso de ciertos anticonceptivos hormonales; aun así, pueden notar otros cambios propios de la transición menopáusica.[1]
Si la regla desaparece antes de los 40, o hay síntomas que no cuadran con tu edad, es motivo de consulta. Un profesional puede buscar la causa y orientar el seguimiento.
Pareja y comunicación
La OMS describe que la menopausia a menudo es un tema silenciado, en las familias, en el trabajo e incluso en las consultas. Algunas mujeres no saben que sus síntomas están relacionados con la menopausia, ni que hay opciones de consejo y tratamiento, y otras se sienten incómodas o avergonzadas y evitan pedir ayuda.[1] Hablar de ello con la pareja y con el equipo sanitario es la forma de salir de ese silencio.
Dos recordatorios prácticos de la OMS. El primero: durante la perimenopausia el embarazo sigue siendo posible, y se recomienda usar anticoncepción hasta que hayan pasado 12 meses seguidos sin regla. El segundo: tras la menopausia también se pueden contraer infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH, en relaciones sin protección.[1] Puedes repasar los métodos en cómo elegir un método anticonceptivo y las infecciones en las ITS más comunes y su prevención.
La intimidad tampoco tiene por qué limitarse a la penetración. Si os apetece un masaje, en la tienda hay aceite de masaje: va sobre la piel de la espalda, los hombros o las piernas, no sobre las mucosas ni junto a un preservativo de látex, que el aceite degrada.
La OMS también apunta que esta etapa puede ser una oportunidad para replantearse la salud, el estilo de vida y los objetivos.[1] Si lo que te interesa es el bienestar a partir de los 50, con o sin menopausia, sigue en bienestar íntimo después de los 50. Esta guía es informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
Referencias
Menopausia ↩
- Autor principal
- Organización Mundial de la Salud (OMS)
- Coautores
- Organización Mundial de la Salud (OMS)
- Institución
- Organización Mundial de la Salud (OMS)
- Qué se investigó
- Qué es la menopausia, cuándo ocurre, qué cambios y síntomas trae y qué opciones existen para aliviarlos.
- Método
- Ficha informativa institucional
- Resultado principal
- La mayoría de las mujeres atraviesa la menopausia entre los 45 y los 55 años; se considera natural tras 12 meses seguidos sin menstruación, y la menopausia antes de los 40 años se llama prematura. Los síntomas varían mucho de una persona a otra e incluyen sofocos, sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales, problemas de sueño y cambios de ánimo. Existen intervenciones hormonales y no hormonales, que se deben valorar con un profesional de la salud teniendo en cuenta el historial, los valores y las preferencias de cada mujer; durante la perimenopausia sigue siendo posible el embarazo y tras la menopausia se pueden contraer ITS.
- Revista o fuente
- OMS — Notas descriptivas
- Fecha
- 2024-10-16 (publicada)
- Enlace
- https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/menopause
The 2020 genitourinary syndrome of menopause position statement of The North American Menopause Society ↩
- Autor principal
- The North American Menopause Society
- Coautores
- Panel de expertos de la NAMS (autoría colectiva)
- Institución
- The North American Menopause Society (NAMS)
- Qué se investigó
- Actualización de la posición de la NAMS sobre el manejo del síndrome genitourinario de la menopausia (que incluye la atrofia vulvovaginal sintomática), respecto a la declaración de 2013.
- Método
- Declaración de posición de un panel de expertos que revisó la literatura (búsqueda en PubMed) sobre las terapias hormonales vaginales y otras opciones; sus conclusiones fueron aprobadas por la junta directiva de la NAMS.
- Resultado principal
- El síndrome genitourinario afecta aproximadamente al 27-84 % de las mujeres posmenopáusicas, probablemente se diagnostica y se trata poco, y en la mayoría de los casos los síntomas pueden manejarse con eficacia: lubricantes y humectantes vaginales, estrógenos vaginales, DHEA vaginal, terapia hormonal sistémica y ospemifeno. Faltan estudios a largo plazo sobre la seguridad endometrial del estrógeno vaginal, la DHEA vaginal y el ospemifeno, y no hay ensayos suficientes con placebo de las terapias basadas en energía, como el láser, para concluir sobre su eficacia y seguridad.
- Revista o fuente
- Menopause
- Fecha
- 2020-09
- Enlace
- https://doi.org/10.1097/GME.0000000000001609
The 2022 hormone therapy position statement of The North American Menopause Society ↩
- Autor principal
- The North American Menopause Society (Advisory Panel)
- Coautores
- Panel asesor de la NAMS (autoría colectiva)
- Institución
- The North American Menopause Society (NAMS)
- Qué se investigó
- Actualización de la posición de la NAMS sobre la terapia hormonal de la menopausia: beneficios, riesgos y necesidades de investigación.
- Método
- Declaración de posición elaborada por un panel asesor de clínicos e investigadores que revisó la declaración de 2017 y la literatura nueva, valoró la evidencia y alcanzó consenso con niveles de evidencia; fue aprobada por la junta directiva de la NAMS.
- Resultado principal
- La terapia hormonal sigue siendo el tratamiento más eficaz de los síntomas vasomotores y del síndrome genitourinario de la menopausia, y sus riesgos dependen del tipo, la dosis, la duración, la vía y el momento de inicio. En mujeres de menos de 60 años o dentro de los 10 años desde el inicio de la menopausia y sin contraindicaciones, la relación beneficio-riesgo es favorable para los síntomas vasomotores molestos y la prevención de la pérdida ósea. Para los síntomas genitourinarios molestos que no se alivian con productos sin receta y sin indicación de terapia sistémica, recomienda estrógeno vaginal a dosis bajas u otras opciones (por ejemplo DHEA vaginal u ospemifeno oral).
- Revista o fuente
- Menopause
- Fecha
- 2022-07
- Enlace
- https://doi.org/10.1097/GME.0000000000002028